¡Poooom! Los fuegos artificiales brillaban sobre la atracción de feria “La Casa de los monstruos.»

– Le devolvemos su dinero si no salen pálidos del miedo. Pregonaba la taquillera como una pirada. – Bienvenidos a “La Casa de los monstruos.”

La atracción arrancaba con el hijo del alcalde sobre los raíles, Wandy, hija de la taquillera, iba disfrazada de bruja, asomaba su brazo con una escoba por una ventana sobre la vía. Su padre, mecánico de la atracción, la animaba con aspavientos.

¡Pam! Escobazo en la cara del niño, que soltó su globo en forma de corazón al adentrarse en la cavernosa atracción, el globo ascendió contra la cara de wandy provocándole un bostezo, Un nuevo fuego artificial iluminó una sonrisa en su cara.

Su cerdito, llamado Anacletus, había robado el tubo de la lanzadera de los fuegos artificiales, lo sujetaba con la boca y corría disparando a diestro y siniestro. Fiuuuu, todos escapaban despavoridos, ¡Pum! ¡Pum!

En el interior de una caravana Wandy bailaba, sazonaba y movía la sartén, en una al compás de la sintonía del programa de televisión Mister Chef Mini. El resultado de su coreografía, las tortitas más horrorosas jamás creadas.

Sus padres inspeccionaban el engrudo en busca de una esquina que no estuviera quemada mientras ella comía con la boca abierta observando a los niños del reality show.

Su padre habló de la delicada situación económica y Wandy subió el volumen con el mando.

“La nueva edición de Misterchef mini busca concursantes, el ganador obtendrá una beca para la universidad de cocina Hardbest.” El padre apagó la tele.

– Papá yo quiero ser cocinera y voy a presentarme al concurso. -El padre tragó la tortita con un esfuerzo. – Estoy aburrida.

– No irás al concurso, cuidarás la atracción como siempre ha hecho tu familia.

Wandy, enfadada, salió al exterior dando un portazo, con un plato de comida y una linterna encendida. Sus botas de agua amarillas chapotearon bajo la tormenta. Sorprendió a Anacletus retozando en el fango y prosiguió hasta la caravana contigua.

Entró buscando la frente de su abuelita con un beso, sonreía viendo el reality con la mirada perdida. Wandy se dio cuenta de que la jaula del pájaro estaba abierta. Revoloteaba asustado por los relámpagos, 

La persecución terminó con el pájaro capturado en su jaula, un libro caído, un plato roto, y un pulpo en la cabeza de la abuela, que ni se inmutó. Wandy recogió el libro del suelo el titulo estaba bordado en la vieja portada “Diario de cocina de la familia Chambers.” 

Wandy lo abrió con respeto y admiración. Le llamó la atención una receta escrita a mano sobre el frágil papel, acompañada de unos dibujos de zanahorias sonrientes.

 – ¡Vaya! ¿Tarta de zanahoria que cambia de colores?- Abuela con esta tarta puedo ganar Mister Cheff. Azúcar, harina, ¿Cinco huevos con lunares de colores… tres zanahorias sonrientes? – Pero la abuela solo sonreía.

– La casa de los monstruos – Graznó el pájaro aleteando. – Los ingredientes están en la casa de los monstruos. – Repetía. 

Wandy corrió hacia su caravana, escondió la jaula con el pájaro bajo la entrada y entró a su cuarto asediada por sus padres.

– No podemos permitirte presentarte al concurso. – Lamentaba la madre cabizbaja. – Lo hacemos por tu bien.

– Lo entiendo. – Asintió Wandy airada. – Me voy a la cama.

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